Endoscopia vs. Gastroscopia: Entendiendo las Diferencias Clave

Conocer la diferencia entre una endoscopia y una gastroscopia es importante, no solo para comprender por qué se realizan cada una de estas pruebas, sino las diferentes enfermedades que pueden diagnosticar y cómo debe ser la preparación previa antes de someterse a cada una de ellas. Pues, en ocasiones, se confunden entre sí.

Diferencias entre una endoscopia y la gastroscopia

 

¿Qué es una endoscopia y cómo se diferencia de la gastroscopia?

 

Para saber cuál es la diferencia entre una endoscopia y una gastroscopia es importante conocer sus usos y aplicaciones, cómo es el proceso de diagnóstico de una enfermedad dependiendo del método elegido, los riesgos de cada uno y la preparación del paciente. 

 

Usos y aplicaciones de la endoscopia y gastroscopia

La endoscopia permite observar el interior del cuerpo humano mediante un endoscopio, es decir, una sonda muy flexible que contiene una pequeña luz y cámara en uno de sus extremos para que sea fácil observar los tejidos internos con mayor detalle. El objetivo con este método es visualizar todas las partes del tubo digestivo.

Por su parte, la gastroscopia también utiliza un endoscopio, sin embargo, se emplea únicamente para observar la parte superior del tubo digestivo, es decir, el esófago, el estómago y el intestino delgado. En cambio, con la endoscopia sí se pueden obtener imágenes del colon para poder detectar pólipos o cáncer. 

 

Diagnóstico mediante gastroscopia vs. endoscopia

Otra diferencia entre una endoscopia y una gastroscopia es el diagnóstico. Generalmente, una endoscopia se emplea para poder diagnosticar diferentes tipos de cáncer —recto, páncreas, esófago o estómago— y poder determinar en qué estadio se encuentran. También, ayuda a identificar otras lesiones o tejidos anómalos, como son los pólipos.

En cuanto a la gastroscopia, el objetivo suele ser diagnosticar gastritis o úlceras. Aunque, al igual que la endoscopia, muchas veces se utiliza para identificar un cáncer de estómago. Los síntomas como acidez, ardor, náuseas o dolor en la parte superior del abdomen pueden llevar a que un paciente se someta a este procedimiento para saber qué es lo que le ocurre. 

 

Procedimiento; endoscopia y gastroscopia

Para poder llevar a cabo la endoscopia, el tubo se puede introducir tanto por la boca como por el ano, dependiendo de la región que se desea observar. En el primer caso, se sedará al paciente para que no note nada. Además, también se le puede colocar un protector en la boca para proteger su dentadura durante el proceso. En el caso de que el endoscopio se introduzca por el recto, muchas veces no es necesario la sedación.

En el caso de una gastroscopia, esta solo se hará por la boca, ya que las zonas que se visualizarán están en la parte superior del tubo digestivo. De igual forma, se sedará al paciente, aunque esta será una opción. Dependerá de la zona que se quiera observar, pues si se trata del esófago puede no ser necesario, a menos que el paciente note molestias o esté demasiado nervioso y prefiera no ser consciente de todo el procedimiento. 

 

Riesgos de endoscopia vs. gastroscopia

Los riesgos de una endoscopia y gastroscopia son similares. Si durante el procedimiento se realiza una biopsia, aprovechando la introducción del endoscopio, puede haber la posibilidad de que aparezca una infección, aunque el riesgo es muy bajo. Asimismo, esto también puede ocasionar un pequeño y breve sangrado que puede aumentar en el caso de tener algún problema con la coagulación de la sangre.

Asimismo, también puede existir el riesgo de un desgarro del esófago, por ejemplo, e incluso una reacción a la anestesia. Todos estos riesgos se le comunicarán al paciente antes de iniciar el procedimiento para saber lo que puede ocurrir. Aunque, es muy raro que sucedan algunas de las situaciones que acabamos de exponer. 

 

Preparación para la endoscopia frente a la gastroscopia

Si la endoscopia se realiza por la boca, la preparación será igual que para la gastroscopia. El paciente deberá ayunar durante 8 horas como mínimo para que el estómago esté vacío y no haya ningún problema en visualizar el tubo digestivo superior. El ayuno debe incluir también el agua, café o cualquier otro líquido que pueda perjudicar a la prueba.

En el caso de que la endoscopia se realice a través del recto, el paciente deberá tomar unos laxantes el día previo a la prueba para poder limpiar el intestino grueso y que no haya heces que dificulten tanto la observación del recto como la realización de una biopsia.

Ahora que ya tienes clara la diferencia entre una endoscopia y una gastroscopia, si tienes alguna otra duda no esperes para resolverla en Hospitales Parque. Nuestros médicos y especialistas estarán encantados de poder responder a todas tus preguntas. 

A modo de resumen y para concluir, podemos decir que la diferencia entre una endoscopia y una gastroscopia radica en la parte del cuerpo que se examina y el alcance del procedimiento. Ambos son tipos de endoscopias, que utilizan un instrumento delgado y flexible llamado endoscopio para visualizar el interior del cuerpo.

Una endoscopia puede referirse a cualquier examen que utilice un endoscopio para mirar dentro del cuerpo, mientras que una gastroscopia es específicamente un tipo de endoscopia que se centra en el tracto gastrointestinal superior, especialmente el esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado (llamada duodeno).

Entonces, mientras que una endoscopia puede involucrar la visualización de varias partes del cuerpo, una gastroscopia se enfoca exclusivamente en el tracto gastrointestinal superior, lo que incluye la evaluación de problemas como la gastritis, las úlceras gástricas, el reflujo ácido, entre otros.

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