Síndrome piramidal o falsa ciática: síntomas y tratamiento

Conoce qué es el síndrome piramidal, cuáles son sus síntomas, qué tratamiento se lleva a cabo tras su aparición y por qué se confunde con una ciática.

síndrome piramidal o falsa ciática

La ciática es una de las dolencias más comunes en la sociedad. Pero, su conocido dolor acentuado en la parte inferior de la espalda puede esconder otra patología similar conocida como síndrome piramidal o falsa ciática. En este artículo vamos a profundizar acerca de esta última, exponiendo sus síntomas, tratamientos y posibles ejercicios para aliviar su dolor. 

 

Lo que necesita saber del síndrome piramidal o falsa ciática

 

Pese a que su aparición no es muy frecuente, el síndrome piramidal afecta a alrededor del 30% de los pacientes que sufren dolores en la zona baja de la espalda. Entre estos pacientes se ha encontrado una alta incidencia de mujeres con respecto a hombres, con edades comprendidas entre los 30 y 50 años y una clara confusión general con un problema en el nervio ciático. 

Con el sedentarismo o sobrepeso como causas principales, también se apunta a los problemas en la pisada o el caminar por terrenos con desnivel como posibles factores determinantes. Todos ellos serán valorados a la hora de determinar si es una ciática o un síndrome piramidal. En el Hospital de Llevant ofrecen un diagnóstico detallado en el caso de que se busque un traumatólogo en Mallorca.

 

¿Qué es la falsa ciática?

 

Antes de continuar, vamos a profundizar en qué consiste esta conocida como falsa ciática. Pues bien, el síndrome piramidal, del músculo piramidal o también denominado piriforme, engloba una serie de dolores que tienen su origen en la compresión del nervio ciático a la altura de la pelvis. Esta acción se produce a causa de una contractura, provocando dolores en la zona de la ciática. 

El síndrome piramidal se caracteriza por ser un trastorno neuromuscular y se encuentra dentro del grupo de dolencias que hay bajo el marco del síndrome del glúteo profundo. Esta última patología recoge las dolencias comprendidas entre el glúteo máximo y el conjunto de músculos de la pelvitrocantérea. 

Pese a que de manera general, esta patología suele aparecer en pacientes con sobrepeso y que no llevan una vida muy activa, también se ha detectado su aparición en deportistas. Estos, que comúnmente son corredores, manifiestan una debilidad en la pierna del lado del cuerpo afectado y sienten un fuerte dolor durante una carrera, por ejemplo. Su aparición en ellos se debe también a una alteración del piramidal que suele darse por una contractura o daño en el músculo. 

 

¿Dónde está el músculo piramidal?

 

Como ya hemos citado, el músculo piramidal se encuentra situado por la pelvis, estando concretamente al lado del músculo gemelo superior, con el que forma el grupo de los pelvicantéricos. Entre uno y otro pasa el nervio ciático, que a veces es comprimido por el piramidal por contractura o alteración neuropática. 

Más específicamente, el músculo piramidal se puede hallar en la parte alta de las hemipelvis, rodeado por los vasos y nervios del glúteo y los nervios ciático mayor y menor. Así, está estrechamente conectado con los nervios que constituyen la ciática, razón por la que su disfunción crea consecuencias sobre ella. 

Pero, ¿qué función tiene el músculo piramidal? Su labor es la de ayudar a la rotación exterior e interior de la cadera, así como la de ser abductor de la misma en algunos movimientos con el objetivo de equilibrar esta zona y favorecer su movimiento. De este modo, se trata de un músculo esencial en el trabajo de esta articulación. 

 

Síntomas del síndrome piramidal

Dolor, hormigueo y adormecimiento

Tal y como hemos comentado en los puntos anteriores, las dolencias del síndrome piriforme son muy parecidas a las que se padecen con la ciática. Cuándo nuestro problema se halla en el músculo piramidal el dolor, hormigueo e incluso adormecimiento que se experimenta en la zona del glúteo o trocantérica es muy agudo. 

Dificultad para permanecer sentado o cruzar las piernas

Uno de los puntos más determinantes es que el paciente no puede aguantar sentado y andar rápido o correr. Esto se debe a que en ambas acciones el músculo piramidal presiona en demasía el nervio ciático, aumentando la incidencia y nivel del dolor. También puede ser un indicio el hecho de que la persona afectada sea incapaz de cruzar una pierna por encima de la otra. 

A diferencia de la ciática, con la que comúnmente se confunde por la naturaleza de su aparición, el síndrome piramidal no se manifiesta de manera constante sino que aparece en ciertos movimientos o acciones como las citadas (correr, estar sentado, cruzar la pierna…). Todo lo que conlleva un rotación o extensión de la cadera más marcadas podría implicar un gran dolor si padecemos este problema neuromuscular. 

Disfunción sexual

Entre los síntomas, hay que señalar que algunos pacientes podrían experimentar disfunción sexual, con dolores al mantener relaciones e incluso incapacidad para la erección en el caso del hombre. Esto se debe a que el dolor y compresión del nervio ciático puede afectar al nervio pudendo, que está en la pelvis y que tiene relación directa con los genitales de hombres y mujeres, así como con la vejiga e incluso el músculo del ano. 

 

Cómo tratar el síndrome piriforme

 

Lo más importante ante este tipo de patología es llevar a cabo una detección temprana de la alteración del músculo. Si no se ataja pronto el problema, la situación puede empeorar con una perturbación de otras zonas debido a malas posturas al andar o al estar sentado. Por esta razón, los expertos recomiendan acudir a un médico especialista cuanto antes. 

Hospitales Parque ofrece una gran gama de pruebas diagnósticas en Mallorca y otras zonas de España para evitar que esta patología se alargue en el tiempo e incluso convertirse en crónica y poder atajar la situación de la mejor manera posible y de la mano de los mejores especialistas en este área, que se encuentra dentro del marco de actuación de los traumatólogos. 

Lo primero que se llevará a cabo en el examen diagnóstico será una exploración física. A ello le podrían seguir como pruebas complementarias una radiografía, una resonancia o una comprobación de los conductos nerviosos. El resultado del ensayo clínico que se realice determinará el tratamiento a seguir a la hora de afrontar un síndrome piriforme. 

La forma de tratar este problema neuromuscular será multidisciplinar, es decir, irá desde un cambio en la actividad del paciente hasta sesiones de fisioterapia en la zona afectada, pasando por la aplicación de frío y calor, alternando uno y otro, periodos de descanso o reposo en cama, ejercicios y estiramientos, tratamientos osteopáticos o electroterapia, entre otros muchos. 

En el tratamiento del síndrome piramidal podrían darse también infiltraciones de anestésicos o corticoides e incluso las que inyecta toxina botulínica, para relajar la zona lo máximo posible. La acción de la toxina es muy duradera y su efecto se alarga durante varios meses, siendo ideal para este tipo de patologías. También se puede aplicar la toma o ingesta de fármacos antiinflamatorios o que favorezcan la relajación muscular, con el objetivo de que el músculo se suelte y deje de comprimir el nervio ciático. 

Por otro lado, se podrían dar infiltraciones en alguna de las partes de la zona lumbar afectada. Y, como último recurso, acudir a la cirugía del músculo piramidal, indicada para pacientes que no revisten el dolor tras varios tratamientos. Esta intervención, que puede ser mediante una artroscopia, no es muy complicada y consiste en la liberación del nervio ciático al separar el músculo piramidal. 

 

Cómo aliviar el dolor de la falsa ciática

 

Tal y como hemos visto, los ejercicios o estiramientos pueden ser una vía muy asequible para aliviar y minimizar el dolor en la popularmente llamada falsa ciática. Así, los expertos recomiendan realizar estiramientos completos de manera periódica ante la aparición del dolor en la zona del glúteo. También se pueden hacer masajes en el foco de dolor con una pelota de tenis o bola mediante movimientos circulares. 

Además, se podría evitar ciertas posturas o actividades que implican un empeoramiento de la zona afectada, como correr, estar sentado mucho tiempo, etc. Hay que tener en cuenta que el síndrome piramidal tiene su origen en un traumatismo previo, por lo que debemos guardar reposo y no forzar la zona. 

Al tener una de sus causas en una mala pisada, se debería revisar el calzado utilizado y acudir a un experto para escoger uno adaptado a nuestras circunstancias. También puede ser que caminemos o hagamos deporte en terrenos con muchos desniveles y tendremos que evitar acudir a estas zonas durante un tiempo. 

 

¿Cuánto dura el síndrome piramidal?

 

El dolor del síndrome piramidal suele ser intermitente. Aparece y desaparece según la actividad del paciente, siendo puntual su sensibilidad y dolencia. En este sentido, cabe destacar que el tiempo de cura depende de cada persona, no pudiendo establecer un periodo fijo de duración de esta patología. 

Hay pacientes que mejoran muy rápido con varias sesiones de fisioterapia y otros que necesitan un mayor tratamiento, con infiltraciones y cirugía. Estos últimos representan el sector más afectado de la alteración neuromuscular y suele ser debido a que han acudido tarde al especialista. 

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