Llega la Navidad ¿Y si este año nos la tomamos con más calma?

Cati Neus Abraham, Dietista-Nutricionista en la consulta de Hospital Parque Llevant

La palabra restricción es una de las que desgraciadamente más hemos oído hablar en los últimos meses, por ello, Cati Neus Abraham, Dietista-Nutricionista de Hospital Parque Llevant nos explica qué podemos hacer para disfrutar de la comida en estas fiestas precisamente sin tener que hablar de “restricciones” sino de qué podemos hacer para disfrutarlas sin olvidar del todo los buenos hábitos nutricionales”; explica.

Las fiestas navideñas se suelen asociar a un momento del año lleno de gratos momentos y encuentros con familiares y amigos, normalmente alrededor de una mesa; pero no siempre es así. Para muchas personas, las navidades pueden generar estrés y ansiedad; factores que también pueden afectarnos a la hora de controlar las comidas.

 

 

Las comidas típicas en esta época son además especialmente calóricas: grasas, salsas, dulces, azúcares, y, para rematar, consumo de alcohol. Por ello es el periodo en el que más se suele aumentar de peso. Según apuntan diversos estudios, podemos llegar a engordar una media de tres quilos al finalizar estos días, sin embargo, es posible superarlos sin que la báscula lo note demasiado. La clave es sin duda la planificación. Si  tenemos controladas aquellas comidas que van a ser más calóricas de lo habitual, podremos plantearnos qué hacer con el resto para compensarlas, siendo más ligeras, nos cuenta la Sra. Abraham.

 

También nos propone algunos sencillos trucos para controlar las ingestas en estos días:

  • Comer como un día normal.  Muchas veces, cuando sabemos que tenemos una comida especial, limitamos la anterior, o incluso nos la saltamos, lo que significa quedarnos con hambre. Esto no es recomendable, puesto que llegaremos con un apetito voraz a la mesa y comeremos más de lo que hubiéramos hecho en una situación normal. Es decir, hay que comer teniendo hambre y saber parar cuando se esté saciado.
  • Si somos los encargados de preparar el  menú, hay que intentar elegir opciones saludables. En el caso de que vayamos como invitados, no ocurre nada, nos adaptamos ya que un día es un día.
  • A la hora de los entrantes, es mejor si nos los servimos todos de una vez en el plato, puesto que si los vamos cogiendo mientras hablamos, no nos damos cuenta de la cantidad que comemos. De este modo, será más sencillo controlarla.
  • El plato principal es el más complicado. Si es posible, sírvetelo tú mismo y controla la cantidad. En caso contrario come solo hasta saciarte. No hace falta comer de más.
  • Si no puedes terminar sin el postre, pruébalo. Una buena opción es compartirlo siempre.
  • El alcohol es lo más evitable. Si apetece tomar a modo de ejemplo una copa de vino, podemos permitírnoslo. El problema es que en este tipo de celebraciones es frecuente consumir más cantidad de alcohol que esa. Es importante beber agua frecuentemente.
  • Los bombones y turrones del final son la prueba de fuego. ¿Quién podrá resistirse? Aunque una recomendación sea tenerlos lo más lejos posible de nuestro alcance, podemos probarlos también con moderación.

 

 

El resto de los días que transcurran entre las fiestas, hay que intentar mantener en casa una despensa saludable. Evitar al máximo tener dulces típicos de las fiestas, embutidos, sobras de comidas anteriores  y, en general, alimentos ultra procesados. Lo recomendable es seguir con una dieta saludable basada en vegetales, proteína de calidad usando técnicas de cocción simples, un buen consumo de fruta entera, realizar actividad física regularmente y procurar además mantener una buena higiene del sueño.

“Si no perdemos la rutina, no nos costará volver a ella”; concluye Abraham.